Su novio le pegaba por cada ‘me gusta’ que recibía en las redes sociales

Por desgracia uno de los males más terribles que vive la humanidad en la actualidad debería ser perfectamente evitable. La violencia de género, los feminicidios o la agresión en un entorno familiar, como queramos llamarlo, es el uso y abuso de la fuerza para someter a otra persona con el pretexto de dominarla, controlarla y evitar que esta le abandone.

Sometida a esta nueva definición de esclavitud, por desgracia demasiado extendida, muchas mujeres sufren maltratos y en muchos casos incluso hasta la propia muerte. El caso que nos atañe se sitúa en Paraguay.

1. Ñemby, Paraguay

En la ciudad de Ñemby, Paraguay, una joven de tan solo 21 años mantenía desde hace un tiempo una relación con un hombre, Pedro Heriberto Galeano, de 32 años.

Aunque como todas las relaciones todo comenzó como en un mundo de película, el carácter violento de su pareja floreció con una brutal violencia. En concreto la primera persona de la que se tiene constancia es con el padre de ella, quien recibió una paliza que fue denunciada y que constituye la base de sus antecedentes. NUNCA se debería esperar tanto tiempo para dar el paso de denunciar.

2. La terrible historia

Poco a poco, los celos y la capacidad de control se hicieron patentes en Pedro, ya que comenzó a controlar tanto sus redes sociales como su propio teléfono móvil.

Llegaba a tanto que hasta decidía el tipo de ropa que podía o no usar, para evitar las miradas del resto de hombres de su entorno. Si además encontraba algún tipo de “like” o “me gusta” en su facebook o instagram, se desataba su ira, pues comenzaba a sospechar sobre esa persona y la acusaba de que estaba siendo infiel.

 

3. Palizas brutales

La forma que tenía de “corregir” esa situación era utilizar su fuerza y sus conocimientos en artes marciales para castigar a su pareja como si se tratara de un saco de boxeo con el que practicar.

Tales fueron los niveles a los que llegaba que en muchas ocasiones no podía ni moverse después de las brutales palizas. Como podrán suponer, le estaba prohibido ir a ningún hospital, pues se desataría el protocolo de malos tratos y se descubriría la violencia a la que era sometida. La tortura se extendió hasta que la víctima no pudo soportarlo más.

4. La última pelea

El último día que aguantó, la víctima sufrió otra paliza en la que recibió una patada en el estómago, entre otros golpes que la dejaron postrada en su propia cama sin la capacidad de moverse.

Por suerte, en un descuido de él, pudo enviar unas fotografías a una compañera de trabajo mostrando cómo se encontraba en ese momento.

Sin que ya pudiera hacer nada por evitarlo, la mujer envió todo el contenido a la hermana de la víctima, quien a su vez remitió todo al padre de la misma.

5. Respuesta policial

Una vez se presentaron las pruebas del delito en la comisaría de policía, la respuesta fue rápida. Cuatro efectivos se personaron en el recinto, donde descubrieron a la joven con claros síntomas de violencia, procediendo a la detención del sospechoso y llevándolo al calabozo hasta su declaración.

La víctima, que no pudo moverse sin ayuda de los policías, tuvo que ser trasladada a un hospital para que atendieran sus graves heridas, que incluso requirieron de una cirugía plástica. La acción judicial ha sido igualmente rápida.

6. Acción judicial

En primera instancia se ha declarado que el presunto culpable va a recibir la imputación de un delito de femicidio en grado de tentativa, que le podría suponer una condena de entre 8 y 30 años de privación de libertad.

El acusado ha decidido no testificar, por consejo de su abogada defensora, por lo que todo quedará en manos de las pruebas presentadas y del testimonio de la propia víctima y sus familiares y allegados. La sentencia podría ser ejecutada en breve.

7. ¿Cómo actuar?

Aunque nos han llegado miles de mensajes sobre cómo actuar en estos casos, lo cierto es que nunca está de más conocer los procedimientos que hay que seguir.

En primer lugar si eres la persona que sufre malos tratos, recuerda siempre que no tienes que esperar que todo vaya a ir a mejor debido a sus promesas. Si crees que puede suponer un riesgo para ti el llamar, trata de avisar a tus personas cercanas sobre tu situación, pues cualquiera puede activar el protocolo de violencia de género en caso de sospecha.

 Incluso si lo único que tienes son sospechas, siempre puedes denunciar. Es mejor prevenir que curar.

8. Más vale prevenir

En el caso de que seas testigo de un hecho o de que simplemente haya sospechas o indicios del mismo, estás en la obligación de denunciar a la policía los sucesos, ya que ellos serán los que se encarguen de indagar e investigar los hechos para finalmente decidir si la persona es culpable o no.

En caso de que todo haya sido un malentendido, lo único que sucederá es que todo se resolverá de manera amistosa. Por el contrario si es un caso real, habrás evitado que la cosa vaya a mayores.

9. Casos de violencia de género

No es cosa de broma tener en cuenta que muere solo en México de media una mujer cada cuatro horas por violencia de género. Nunca hay que pensar que porque una persona se arrepienta de un acto no se vaya a repetir, pues esto es lo que sucede con el conocido como “ciclo de violencia de género.

No caigas en esta trampa y haz todo lo posible de salir de tu propia pesadilla. Recuerda que siempre vas a tener a tu disposición la ayuda policial que necesites. ¡No dude en compartir este artículo con todo el mundo y en dejar un Me gusta en nuestra página de Facebook!
Fuente: Facebook / Pexels / Pixabay

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