6 Principios tradicionales de la educación que ya es hora de olvidar para siempre

¿Con qué frecuencia te paras a pensar qué tan buenos son esos principios educativos que proyectas en tus hijos? ¿Qué tan a menudo los actualizas, atendiendo a la realidad de la vida moderna? Casi todos nos guiamos, en mayor o menor medida, por los patrones que nos han inculcado nuestros padres: “estudia bien”, “haz todo lo mejor posible”, “cuando crezcas, te convertirás en el jefe”.

Sin embargo, una psicóloga infantil, autora de varios libros y artículos científicos, L. Petranovskaia, asegura que de esta manera estamos preparando a los pequeños, no para el mañana, sino para el anteayer.

En quedamos extremadamente sorprendidos por su afirmación y tratamos de averiguar si realmente ha llegado el momento de que todos revisemos nuestra mente para deshacernos de principios ya obsoletos.

6. Es necesario ahorrar

La regla principal de nuestros padres y abuelos hoy en día, prácticamente, no tiene sentido. Puedes ahorrar dinero por un tiempo bastante corto y para algo específico. Un fondo a largo plazo “debajo del colchón” o un depósito bancario alberga una perspectiva, cuanto menos, dudosa.

Lo más probable es que acabes obteniendo el resultado opuesto. Tener algo de dinero ahorrado, por supuesto, es necesario, pero es mejor asegurarse de que estos ahorros trabajen para ti.

En el mundo moderno, el dinero debe invertirse de manera prudente, algo que no todos saben hacer. Y para eso servirá conocer conceptos básicos de planificación financiera que toda persona debe saber para administrarlo bien.

5. Si haces algo, hazlo de la mejor manera posible

Esta es una de las reglas más duraderas y clásicas que se sigue como un dogma de fe de generación en generación.

Pero si miramos lo ocupado que resulta un día escolar para cualquier alumno y cuánto tiene que hacer durante su jornada, entonces la única salida será decidir a qué aplicar el máximo esfuerzo, para qué materia simplemente basta con leer y qué podrías copiar de tu compañero de clase.

La realidad es que, si lo haces todo bien, ¿cómo podrás hacer algo a un nivel superior?

Y esta capacidad a la hora de distribuir los esfuerzos se convertirá en una de las habilidades más útiles alcanzada la edad adulta, cuando sea necesario compartir tus esfuerzos y el tiempo entre el trabajo, la familia, aficiones y otras materias indispensables para sentirte vivo.

4. Para alcanzar el éxito hay que trabajar duro


 
Se lo dices demasiadas veces a tu hijo mientras él observa ejemplos completamente contrapuestos en la vida real: Mark Zuckerberg, Steve Jobs y otras personalidades famosas del mundo que no tuvieron un trabajo odioso para obtener algún tipo de éxito. Simplemente, ellos hacían lo que más les gustaba, exprimiendo sus ideas con emoción para finalmente lograr un gran resultado.

Y también se puede encontrar a aquellos que, sin ningún esfuerzo, la suerte, por alguna razón, les sonrió.

Desde hace mucho, el éxito y el trabajo duro han dejado de ser sinónimos. Todo lo contrario, cuanto más horas sin parar dedicas a un trabajo odioso, menor es la probabilidad de que alcances el éxito y mayor será la infelicidad.

3. Hace falta adquirir el máximo posible de conocimientos

“¿Cómo puede ser que no sepas eso?”, exclamas cuando tu hijo no te puede decir quién es Ana Frank. Pero la realidad es que saber esto no afectará en absoluto a su vida futura. Además, esta información se puede encontrar en pocos segundos en Internet.

Y esto sí que es una habilidad clave: la capacidad de encontrar rápidamente información, evaluar su fiabilidad y catalogarla. Eso es exactamente lo que tenemos que enseñar a las nuevas generaciones.

Los conocimientos generales son buenos, pero ello no significa que sean útiles para la vida práctica.
 
2. Lo importante es alcanzar una profesión estable

¡Cuántos sueños de tu infancia se rompieron por esta afirmación! ¿Te acuerdas? “¿Qué me estás contando de escribir libros? ¿Pero qué poemas? Esto no es serio. ¡Tienes que ser contador, una profesión digna!” Pero olvidamos que, en 10 o 15 años, la importancia y la salida de una profesión elegida puede cambiar por completo.

El mundo hoy en día es tan cambiante que solo aquellos que sepan ser flexibles, prever los cambios que se acercan y estar dispuestos a renovarse podrán triunfar.

1. Escalar en tu profesión es un indicador de éxito


 
Para muchos, es todo un descubrimiento que el crecimiento profesional puede ser no solo vertical (peón, obrero, supervisor, gerente y así sucesivamente), sino también horizontal.

Tienes ejemplos de este tipo delante de tus ojos: cuentas exitosas en las redes sociales que surgieron gracias la capacidad de tejer, coser, dibujar, trabajar la madera y más.

En nuestro mundo, cualquier afición puede convertirse en tu trabajo favorito. Y el proceso de mejora en este trabajo puede convertirse en una razón importante en tu vida.

Si un niño tiene poco interés por las matemáticas pero dibuja de forma excelente, a lo mejor es justo lo que debería potenciar, en lugar de contratar a un profesor particular para trabajar la materia que le cuesta un poco.

Y ahora… Reemplacemos esos principios obsoletos

Para una vida exitosa en el mundo moderno, como dicen los expertos, es necesario tener:

altas habilidades comunicativas (abandonar aquello de “Ramiro, siéntate, ¡cierra la boca y escucha de una vez!”);
la capacidad de cooperar y trabajar en equipo (la vida adulta, generalmente, genera numerosos casos en los que se requiere de un trabajo conjunto para un proyecto);
creatividad y capacidad de pensar fuera de los cánones establecidos;
una mente crítica desarrollada (es justo lo que ayuda a sobrevivir en este mundo moderno).
¿Estás dispuesto a cambiar tus principios básicos de la educación o continúas pensando que hay verdades eternas que nunca pasarán de moda? ¿Crees que estos principios se quedarán también obsoletos dentro de 30 años?

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